Conclusión
Como conclusión final, y como corolario de cuanto llevamos expuesto, cabe afirmar
que el Registro de la Propiedad sigue siendo, a pesar de su larga trayectoria, la
base insustituible del tráfico de bienes inmuebles, prestando a las transacciones
inmobiliarias una seguridad jurídica de bajo coste y elevada eficacia y ofreciendo
a los titulares de derechos inscritos una singular protección frente a las perturbaciones
de terceros. De ahí la configuración del Registro de la Propiedad como un auténtico
SERVICIO PUBLICO que contribuye decisivamente a garantizar la paz social y a reducir
el número de pleitos sobre las materias que recaen dentro de su ámbito de competencias.